En el mundo un niño es victima de un homicidio prenatal,
perpetrado por manos y mentes adultas, cada tres segundos
Por Olga Muñoz(*)
Matar nunca será un derecho humano, aunque corrientes ideológicas
sin moral pretendan imponer este sistema, como liberador de la
mujer. Matar nunca libera a nadie, menos aún a quien llevada o
confundida por presiones, recurre al drama de matar a su propio
hijo en su propio seno.
Porque no es justo que a un ser humano inocente que no tiene como
defenderse y esta, a merced del cuidado de su madre, se lo torture
con ácidos salinos hasta quemarlo, o sienta en su carne el dolor de
ser despedazado con un bisturí ,…o con métodos mas “limpios” como la
pastilla del día después, o el Diu, ninguno de estos métodos es
limpio, ni licito, no lo es ante la mirada de Dios, tampoco debiera
ser licito, ni permitido a los hombres. Nuestra libertad termina
donde comienza la libertad del otro.
La madre tiene derecho a decidir sobre su cuerpo nadie lo niega,
pero no tiene derecho sobre la vida de otro cuerpo, en este caso el
del hijo, cuya independencia e identidad propia comienza en la
concepción, y hoy esta comprobada científicamente. El vientre de su
madre es el espacio que necesita para alimentarse y desarrollarse.
No para encontrar su tumba en el, sino para encontrar fuerzas,
terminar de formarse, para vivir libremente en este mundo de todos.
Para nosotros los católicos, los nuevos pobres son los no nacidos…
Nos escandaliza el infanticidio, pero somos capaces de admitir el
que se mate a inocentes bajo el eufemismo de “aborto” y hasta vemos
con buenos ojos que sea "libre y gratuito".
Será que la diferencia radica en la CORTINA
-el seno materno- que nos permite ignorar el drama sangriento y
doloroso que permanece oculto a nuestros ojos, cuando se llevan a
cabo estas prácticas.
Quizás, sea necesario reconocer el pecado de desidia de todos
nosotros ciudadanos de buena voluntad, que nos hemos replegado en
nosotros mismos, renunciando a nuestro deber de hacernos presentes
en la vida pública y defendiendo el bien común, y la vida de nuestra
especie, hoy amenazada de muerte.
Los antiguos decían que “A veces es mejor conocer el rostro del mal
en toda su crudeza, para reaccionar frente a él”. …El tiempo lo
dirá…
Al acercarse el Día del Niño por nacer, el próximo
25 de Marzo,
no podemos dejar de recordar que algún día
Dios nos pedirá cuentas de la sangre de
nuestro hermano, como a Caín. ..¿Cual será nuestra respuesta?