En mi carácter de presidente de la Asociación Civil FAMPAZ y
productora del Programa HACIENDO FAMILIA, deseo por este
medio hacer llegar mi felicitación a todas las queridas
familias argentinas, que unidas manifestaron en defensa del
matrimonio de siempre, el día 13 de julio frente al Congreso
de la Nación Argentina.
Hoy luego de una votación atea, que no respeto los
principios morales de nuestra Nación, ni los virtudes que
como ciudadanos reclamamos proteger a quienes nos
representan, Argentina llora por no ser escuchada por la
mayoría de sus políticos, llora de impotencia porque un
poder ajeno al reclamo ciudadanos, impone leyes que no están
de acuerdo con el sentir de la mayoría demostrada a lo largo
y lo ancho del país, porque las tinieblas parecieran imperar
en este momento sobre la Patria, porque nuestros senadores
dijeron que por ser este estado laico, hay que aprobar lo
que pide la minoría, en este caso el matrimonio gay.
Argentina llora porque los católicos nos sentimos, no solo
sin representación en ambas cámaras, sino que además nos
sentimos agraviados por las afirmaciones irrespetuosas hacia
el que piensa diferente, emanadas de boca de los senadores
en la votación que culminó el 15 de julio a la madrugada,
por los calificativos burdos escuchados, en contra de
nuestros santos, en el histórico recinto del Senado de la
Nación, por la bajeza intelectual con que se llevo a cabo la
exposición de las posturas, para apoyar esta nueva ley, ya
que ni se tomaron el trabajo de un clarificador debate.
Argentina llora porque no se respeto con dignidad viril, a
las mujeres que presentaban una mirada distinta, sobre la
ley tratada, Argentina llora porque los que hablaban de
igualdad, libertad, y fraternidad, el 15 de julio en el
recinto del Senado no demuestran practicarla ejemplarmente.
Argentina llora pero no es ciega, el 13 de Julio demostró
que hay una ciudadanía que piensa y siente amor por la
familia, y las virtudes que desde ella se trasmiten a la
sociedad, ahora después del 15 de julio, sabe que no se
encuentra representada, por quienes ocupan las bancas, que
entre todos los argentinos pagamos con parte de nuestras
contribuciones.
El 13 de julio debe ser recordado con orgullo por la familia
argentina, por el ejemplo de patriotismo que dimos a lo
largo de todo este mes, tanto en las marchas que se llevaron
a cabo en las provincias, como en la realizada el 13 en
Buenos aires frente al Congreso de la Nación, por las casi
800.000 firmas reunidas. Hoy lloramos de impotencia pero
sabemos claramente quienes no nos representan, a quienes no
les importa el clamor ni el dolor de su pueblo.
Ahora empieza el arduo trabajo por la vida y la familia
argentina. Fue mucha la afrenta que recibió la familia
argentina, debe levantarse volver a ser ella misma, como nos
pedía Juan Pablo II, y reclamar sus derechos a viva voz,
aunque pareciera que no es prioritaria la voz de los
ciudadanos para quienes gobiernan. Mas allá de la cachetada
que recibimos como familia, hay que reponerse, porque muchos
esperan de las voluntades, que le dijeron presente al
cumplimiento fiel del mandato de Dios, ser familia, tener
prioridad en la educación de nuestros hijos.
Ya se están tratando y recibiendo dictamen en ambas cámaras
la despenalización del aborto, entre otras formas más, y
avanzaron ya sobre otras practicas que buscan lo mismo,
comencemos ya a trabajar. Sin pausa y sin descanso, en Paz,
sabemos que nadie representa hoy a la FAMILIA, pero sabemos
que la Verdad siempre triunfa, como ya triunfo en la Cruz.
Dios nos enseño lo que es una Familia, el mismo Jesús vino
al mundo dentro de una Familia.
Recordemos que hay parte de un pueblo sin voz, que clama por
su vida, los niños aun no nacidos, cuyas frágiles vidas
dependen solo de nuestra responsabilidad.
Hay un pueblo que clama por la falta de seguridad a que se
enfrenta cada día, y no es escuchado
Hay un pueblo que clama justicia para los excluidos, los
niños que duermen en la calle, los jóvenes diezmados por la
droga y no es escuchado
Hay un pueblo que clama, por una jubilación digna, y no es
escuchado.
Pero Dios si nos escucha, el nos enseño el Padre nuestro,
nos enseño a pedirle.
Queridas familias autoconvocados por amor a lo que SON, no
bajemos los brazos, perder una batalla no es perder la
guerra. Debemos seguir en alerta y tener memoria, para que
nunca más, se vote en contra de la familia, de los niños y
la moral de todo un pueblo.
Como dice el Papa Benedicto XVI “hay cosas que no se pueden
negociar, la vida, la familia, la paternidad, la maternidad,
los hijos” O el extinto Cardenal López Trujillo la familia
“es un modelo original de Dios” “El matrimonio no es un
proyecto de un parlamento, o instituciones que hoy están y
mañana no”